El cuento musical de hoy nos lleva a un artista americano llamado Sufjan Stevens que tiene un proyecto muy ambicioso: hacer un cd para 50 estados de Estados Unidos. Ya sacó dos: Greetings from Michigan the Great Lake y Come On Feel the Illinoise. Su idea es recoger personajes, lugares y hechos emblemáticos de cada uno de estos estados y plasmarlo en su cd.
Es a través de uno de los cds de este artista por el cual llegué a la historia de un asesino estadounidense llamado John Wayne Gacy Jr., cuya historia está plasmada en una canción con el mismo título dentro del complicado sobre el estado de Illinoise. Este tipo fue un famoso asesino de Chicago que constituye uno de los casos más impresionantes de asesinos seriales norteamericano.
John Wayne Gacy Jr. es uno de los más emblemáticos casos por que todavía no hay certezas de la razón que causó el desarrollo de su perfil asesino. Por fuera y ante la sociedad un ciudadano generoso, brillante y emprendedor, pero a la vez era un terrible psicópata y asesinó de más de 30 hombres, entre jóvenes y adultos, de los cuales enterró la mayoría en el suelo debajo de su casa .
Nació el 17 de Marzo de 1942 en el seno de una familia de raíces irlandesas católica en Chicago Estados Unidos y muere por inyección letal el 10 de Mayo de 1994. En su infancia era un niño normal, ocupado en la escuela, los boy scouts y su trabajo como repartidor de diarios. Pero, a los once, jugando con unos palos se golpeó la cabeza lo que le provocó un coágulo que no se descubrió hasta sus 16 años. Así fue como se paso varios años desmayándose sin saber por qué, hasta que una vez que lo descubrieron, le fue suministrada una medicación para disolver el coágulo.Cuando tenía 17 comenzó con problemas cardíacos de los cuales nunca se pudo descubrir la causa y que lo acompañaron toda su vida.
En el ámbito familiar, su padre era un alcohólico que vivía insultando a su familia. Sin embargo, Gacy lo quería y deseaba ser admirado por él, pero en vano, hecho que lo frustaría para toda la vida. Con su madre y sus hermanas se llevaba bien.
Tras varios intentos de conseguir buenos trabajos, Macy, que era un vendedor nato, consiguió el puesto de encargado en una tienda de ropa de caballeros.
En 1964 se casó con Marlynn Myers cuyo padre era dueño de franquicias de Kentucky Fried Chicken. Tenía una posición alta en la organización de su familia, y como realmente quería aprender bien el trabajo, le dedicaba entre 10 y 14 horas, y cuando no lo hacía, desarrollaba actividades comunitarias. Incluso, fue nombrado una vez “El hombre del año” por asociaciones que se dedican a la perfección del liderazgo comunitario. Dicen que en realidad a Gacy le interesaba mucho ser reconocido y se esmeraba realmente para lograrlo.
Parecía que iba todo con el viento a favor. Pronto tuvo una hija con su esposa. Él vivía trabajando y ella, feliz, la cuidaba. Trabajaba tanto que estaba siempre al borde del colapso por su gran sobrepeso, sus problemas cardíacos y las lesiones que sufría en la espalda.
Pero, como toda historia trágica, tiene que haber un punto de quiebre: en un momento empezaron a correr rumores sobre la homosexualidad de Gacy. En sus tareas comunitarias, estaba todo el tiempo rodeado de jóvenes y se sostenía que tenía relaciones con alguno de ellos. Obviamente nadie quería creerlo hasta que en el 68 un tribunal lo declaro culpable por sodomía. Mark Miller, la víctima, dijo que Gacy lo había engañado hasta tenerlo atado y que lo había violado una vez que lo fue a ver a la casa. Gacy inventó una historia poco convincente, y además contrato a alguien para que lo golpeara a Miller. Esto no favoreció al juicio; se le hicieron unas pruebas psiquiátricas en las cuales se estableció que su conducta era antisocial y que no había tratamiento conocido para su problema. Fue sentenciado a 10 años de prisión a los 26 años. En consecuencia, su esposa le pidió el divorcio.
No se si les suena familiar, pero por buena conducta lo dejan libre a los dos años. Regresó a Chicago. Con la ayuda económica de sus hermanas se compró una casa y entró como un chef a un restaurant. Se hizo nuevos amigos que desconocían su pasado criminal. Dos años después se casa otra vez con una mujer divorciada que tenía dos hijos llamada Carole Hoff. La imagen servicial que Gacy demostraba la convenció de que sería una compañía ideal para ella y sus hijas; esta mujer no ignoraba que había estado en cárcel, pero pensaba que su actitud nueva lo haría corregir sus pasos.
Así fueron pasando los años; Gacy mantenía en secreto su vida criminal de sodomía y asesinatos, mientras que para todos era un empresario exitoso y simpático que organizaba reuniones para todos. Lo único raro era el olor horrendo que emanaba de su casa, que él adjudicaba a la muerte de alguna rata o al a moho apestoso de las cañerías.
Las sospechas se levantaron a partir de un cambio de conducta de Gacy: tenía frecuentes ataques de ira. Además había perdido el apetito sexual por su mujer, y ésta con el tiempo empezó a encontrar revistas pornográficas de hombres y jóvenes. Se dice que Gacy le habría llegado a expresar que prefería los hombres a las mujeres.
Además en el negocio contraba siempre a jóvenes a quienes extorsionaba, lo que finalmente desembocó en el divorció con su mujer en 1976.
Dos años más tarde, tras la contínua desaparición de jovencitos sin explicación alguna, la policía centró su atención en Gacy. Al ver que ya estaba catalogado como un criminal sexual ordenaron registrar su casa para ver si se encontraba algo sospechoso. Aunque los cuerpos no se descubrieron inmediatamente, decidieron arrestar a Gacy. En los días siguientes, tras una importante tarea arqueológica, se encontraron 29 cuerpos en su propiedad. Ante esta evidencia, el asesino confesó e indicó la locación de otros cuerpos abandonados cerca de un río. Sus víctimas tenían de
En el 80 comenzó su juicio en Chicago donde él se declaró no culpable, alegando problemas mentales. Sin embargo, lo hallaron culpable y lo condenaron a la pena de muerte, sentencia que se ejecutó en 1994
Se lo recuerda como el “payaso asesino” por cómo se disfrazaba para alegrar a los niños en las reuniones que organizaba y además porque solía pintar payasos en sus cuadros.
